¡Gracias!

¡Gracias!

Gracias a los que vinisteis el pasado jueves a la presentación de Tempus fugit para descubrir lo que había dentro. Gracias a los que queríais venir, pero no pudisteis (porque el día fue del todo tenebroso en Menorca, porque estabais lejos, porque teníais gripe, porque se os olvidó :-), gracias a los que vinisteis desde Ciutadella y a los 55 autores, a los que salisteis al atril a leer un fragmento de vuestro cuento (o enviasteis a una lectora para el caso) y a los que no, y gracias, Sam, por acompañarme en la mesa y en esta aventura de papel.

Gracias a la estupenda ilustradora, Raquel Martín, y a Rosa Estrella, que me ha ayudado en la corrección de textos en castellano y a Samuel Carreras, que se ha ocupado de corregir los textos en catalán, y gracias a Gloria y a Fer, por las fotos.

La presentación fue breve (el tiempo, ya se sabe… avanza al ritmo que quiere), pero memorable y el Ateneu de Maó nos acogió, como siempre, con cariño. Presentado queda este libro que rodea al tiempo, que piensa en el paso del tiempo, que hace pensar en él, que se pregunta, se lamenta y se burla del tiempo y que, a la vez, exige tiempo. Es lo que tiene la literatura, que requiere de tiempo, es decir, que nos quita, pero también nos da tiempo (y experiencias, y recuerdos) y la ecuación, como dije el pasado jueves, siempre sale en positivo: estoy convencida de que quien lee vive más, en definitiva, que leyendo ganamos tiempo. Así que las últimas gracias que sean para la literatura :-).

Un abrazo,

A

PD: Comparto algunas fotos para el recuerdo y el soneto de Borges que leí al inicio del acto.

El instante

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.

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