‘Carnaval’ gana el ‘VI Concurs de Microrelats per la Igualtat’ de Maó

Este microrrelato que comparto aquí titulado «Carnaval» ha ganado el «VI Concurs de Microrelats per la Igualtat» que convoca el Ajuntament de Maó en el marco del «Dia Internacional de la Dona 2020». Cada año, desde que se estrenó el certamen, he trabajado este tema con los alumnos de mis talleres y algunas de las ganadoras anteriores son isleñas queridas de La isla de los escritores que coordino.

En esta ocasión, uno de los grupos del Ateneu de Maó quiso, para ahondar en este arte, apuntarse en bloque al taller de microrrelatos que organizaba también el Ajuntament y que impartía Fàtima Anglada en el Biblioteca de Maó. Así que nos inscribimos y pude disfrutar yo también durante dos mañanas del placer de ser alumna y hasta de hacer los deberes y presentar un texto de cien palabras (exactas, en este caso :-) al concurso para así «completar el ciclo creativo», como nos animó la profe en este taller intensivo y enérgico.


Quiero dar las gracias al Ajuntament de Maó por su empeño en estos últimos años en fomentar el debate sobre la igualdad, todavía tan desigual y por valerse de la literatura para ello; al jurado, por elegir el texto; a Fátima Anglada, por su arco y sus flechas certeras y a todos mis alumnos (¡siempre me enseñan tanto!), en concreto, a los de este grupo de Relato I, Epi, Montse, Lena, Gloria, Oriol, Queta, Dani, Marta y Biel, por regalarme dos mañanas para crear/jugar después de un largo tiempo sin poder escribir más que algunas notas sueltas en mi diario.

Después de este largo/fugaz tiempo que coincide con el primer año y medio de vida de mi hijo: un tiempo sin más tiempo que el tiempo para cuidar (amar) y descansar a duras penas, mano a mano con mi pareja, al borde del agotamiento y con esa sensación de soledad que aparece cuando tienes un bebé y la familia está tan lejos, al otro lado de la pantalla (suerte que existen las amigas queridas).

Tiempo sin tiempo en el que todo se concentra en un pequeño cuerpo que te reclama y que no sabe ni sospecha que tú también tienes cuerpo: un cuerpo de posparto del que no se habla.

Después de más de un año de madre invisible, con una baja laboral de dieciséis vergonzosas semanas, incompatibles con la lógica natural y con esa lactancia materna a demanda que ya sabemos que es tan beneficiosa para los pequeños seres y después de otro puñado de meses de madre casi invisible tratando de conciliar la vida de trabajadora autónoma cultural precaria con casa/familia. 

La sociedad asume que las tareas domésticas y los cuidados son parte del rol de ser «mujer», no hay igualdad de condiciones entre varones y mujeres (ni tan siquiera salariales) y se suma ese extra de «carga mental» que conllevan los cuidados no solo de los menores, también de los mayores y las personas dependientes.

El sistema no quiere ni pensar en lo que sería justo para que la «conciliación» dejara de ser un concepto. Mucho menos quiere pensar y legislar el sistema sobre estos cuidados no remunerados que han sostenido y sostienen las mujeres en su gran mayoría, con su doble jornada laboral (o triple), renunciando casi siempre a su vida profesional (a medias o del todo), a su vocación, a su ocio, a la participación política, asamblearia o pública de cualquier tipo. Cuidados no remunerados sin los cuales, por cierto, como defiende Carolina del Olmo en su ensayo ¿Dónde está mi tribu? (Clave Intelectual, 2013), el propio sistema no habría sido ni sería viable. 


La literatura es una bisagra para quebrar silencios; tiene un vasto espacio, antes vedado, que ocupar; muchas historias y microhistorias escritas por mujeres que contar; voces, experiencias y miradas que ir sumando al discurso colectivo para dejar de ser invisibles: paso a paso, palabra a palabra.

Feliz #8M para todas. 

Ana Haro

Noticia publicada en el diario «Menorca» el domingo 8 de marzo de 2020.

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